Abriendo el club de la belleza

    El primer gusto y el último, aquella idea férrea con la que nacemos los hombres, o mejor, de la que nacemos. La mujer, ese ser que es aparentemente igual a nosotros pero al final, después del primer vistazo tan fulminantemente diferente.

    Hoy nos debatimos entre los diversos espectros del porno que hace parte de la cultura oficialmente desde el siglo anterior, reflejos que se han encarnado en nuestro actos reflejos al percibir la belleza femenina, esos que nos hacen salivar al ver un cuello descubierto, o un ademan clave, de esos que nutren nuestro vocabulario de ademanes.
    No sabemos donde comienza ni como funciona exactamente, pero sabemos que necesitamos a partir de nuestra sexualidad reivindicar nuestra existencia, a como de lugar, entre horas de trabajo, ocio frenado o desenfrenado y ocupaciones varias. Requerimos casi siempre de manera urgente saciar nuestros mas primitivos deseos. Es en este contexto en donde desde temprana edad fundamos nuestro platónico club de la belleza, esculpido palmo a palmo, vedette a vedette por nuestras manos, que han realizado con suprema delicadeza las caricias mas atrevidas a estas estatuas llenas de gracia.
    Hoy, para inaugurar mi espacio de el club de la belleza, traigo del archivo de los recuerdos colectivos, en tres entregas, a mujeres que definen los cánones de la belleza cada una en su momento y de diferente manera. (primera entrega)

    Lo salvaje: Sonia Braga


    Lo oscuro: Isabella Rosellini

    “No son las arrugas las que dan miedo, el gran problema es verse barrido y expulsado de la sociedad”


    La mirada: Nastassja Kinski

    Una relación requiere mucho trabajo y amor, superación de sí, de los propios deseos. Sobre todo curiosidad y ningún cinismo.


    Lo sublime: Monica Belucci

    Si eres estúpida, no interesas a nadie. La belleza te hace interesante sólo cinco minutos.


    Lo fresco: Melanie Laurent

    Lo que me tranquiliza: Un buen libro y escuchar música sin hacer nada.


    Lo Gótico: Eva Green

    Soy un misterio, pero para mí misma.


    Por: El catador.